sábado, 5 de octubre de 2013

"Los corruptores" de Jorge Zepeda Patterson


Ciudad de México. La actriz Pamela Dosantos había alcanzado el estrellato gracias a sus afamados muslos y a un corazón amplio y generoso por el que pasaron los políticos más encumbrados de México. La aparición de su cuerpo, salvajemente mutilado, desencadena una crisis de insondables consecuencias para el regreso del PRI a la presidencia. Tomás, un periodista dominado por el desánimo, escribe apresuradamente en su columna acerca del asesinato de la famosa actriz, incorporando un dato muy tentador acerca de la ubicación del cadáver, sin hacer las comprobaciones necesarias. La publicación de lo que parecía un dato banal, lo coloca en el punto de mira: el cuerpo estaba a escasos metros de la casa de Salazar, el hombre más temible del nuevo régimen.

México, noviembre de 2013. El PRI, el partido todopoderoso y casi único durante años, ha vuelto al poder después de dos sexenios en que gobernó un partido distinto. Todo indica que llega con hambre atrasada y muchos temen que vaya a instaurar un régimen autoritario basado en un presidencialismo fuerte, una versión perfeccionada de la vieja dictadura, una suerte de putinismo a la mexicana. Hay signos de que van a aprovechar el miedo de la gente al problema de la inseguridad para recortar libertades. En ésas, una famosa y atractiva actriz que durante años ha sido amante de buena parte de la clase política, Pamela Dosantos, aparece brutalmente asesinada.

Tomás Arizmendi, un periodista cuarentón que ha conocido mejores tiempos (“tenía aún suficientes escrúpulos para saber cuando estaba violando los códigos periodísticos, pero demasiado cinismo para evitarlos”), es inducido por un informante a dar en su columna el emplazamiento concreto en que ha aparecido el cadáver de Pamela Dosantos. Tomás no lo sabe pero esa dirección es la de una oficina del hombre fuerte del nuevo gobierno, el secretario de Gobernación Augusto Salazar, al que muchos ven como el artífice de los presuntos planes autoritarios del gobierno, un viejo zorro de la política cuyo modelo son los países (Singapur, China, Rusia…) que están creciendo rápidamente a costa de las libertades y el bienestar de sus ciudadanos. La información desvelada es prácticamente una acusación a Salazar, y con ella, el periodista se acaba de poner una diana en el pecho.

Treinta años antes, siendo adolescente, Tomás estableció una amistad con otros tres amigos del colegio: Jaime, Mario y Amelia. Formaron una auténtica fraternidad con nombre propio; eran los Azules, por el color de las pastas de sus cuadernos. Con los años, emprendieron caminos diferentes, pero la amistad nunca se extinguió del todo, y el problema en que acaba de meterse Tomás es la ocasión perfecta para que los Azules vuelvan a reunirse y apoyarse mutuamente como auténticos mosqueteros.

Así arranca Los corruptores, una novela en la que los sentimientos son tan importantes como la trepidante acción que describe, y las relaciones de los personajes cuentan tanto como la descarnada descripción de un sistema corrupto en el que una vieja clase política se perpetúa a sí misma a base de connivencias inconfesables con los señores del narcotráfico. Los corruptores hace una radiografía implacable de las alcantarillas del Estado sin olvidar el factor humano.

Jorge Zepeda Patterson nació en Mazatlán, México, en 1952. Tras su formación periodística en El País, fundó y dirigió los periódicos Siglo 21 y Público y condujo el programa de televisión Código. Más tarde asumió la subdirección de El Universal durante dos años y, actualmente, sigue colaborando con este periódico, además de con el semanario Día Siete y dirige la revista digital Sin Embargo.

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